¿Conoce realmente a sus clientes? El caso Lili Pink y la importancia de blindar su cartera
El reciente caso de intervención de la Fiscalía a los almacenes Lili Pink por presunto lavado de activos ha puesto sobre la mesa una conversación que muchas empresas colombianas han postergado: ¿qué tan bien conocemos a quienes nos compran a crédito?
No se trata de desconfiar de todos los clientes. Se trata de contar con procesos sólidos que permitan tomar decisiones de crédito con información verificada — y de estar preparados si un deudor enfrenta situaciones legales que comprometan su patrimonio.
Lo que el caso Lili Pink nos recuerda
Cuando una empresa entra en un proceso de extinción de dominio, sus bienes pasan a la administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), lo que puede extenderse por años. En ese escenario, la cartera que usted tiene con ese cliente queda atrapada en un proceso judicial en el que el Estado tiene prelación.
La figura del “tercero de buena fe exento de culpa” (Ley 1708 de 2014) existe precisamente para proteger a proveedores y acreedores que actuaron de forma diligente. Pero para poder invocarla, es necesario demostrar que se hizo una debida diligencia real antes de extender el crédito — y eso requiere documentación.
El mensaje no es alarmista: es práctico. Las empresas que tienen sus procesos en orden están en una posición mucho mejor para proteger su cartera.
Señales que vale la pena revisar antes de aprobar un cupo de crédito
No se trata de ver riesgo en todo cliente, sino de identificar combinaciones de factores que ameritan una revisión más cuidadosa:
- Sociedades de constitución reciente con volúmenes de operación muy superiores a su capital social registrado.
- Cambios frecuentes en la representación legal o en la composición accionaria.
- Estructuras societarias con participación de empresas extranjeras sin justificación comercial clara.
- Varias razones sociales que comparten dirección, contador o representante legal.
- Negativa o demora injustificada para entregar estados financieros o información básica de la empresa.
Ninguna de estas señales, por sí sola, implica que un cliente tenga problemas. Pero cuando varias coinciden, es prudente hacer una revisión más detallada antes de comprometer montos significativos.
Prácticas de debida diligencia que cualquier empresa puede implementar
Independientemente del tamaño de su empresa, hay acciones concretas que fortalecen sus procesos de vinculación de clientes:
- Identificar al beneficiario final: saber quién controla realmente la empresa con la que se va a operar, más allá de la figura del representante legal.
- Cruzar listas restrictivas: consultar bases de datos como OFAC, listas de la ONU, antecedentes en Procuraduría, Contraloría y Fiscalía antes de aprobar cupos de crédito relevantes.
- Solicitar documentación financiera básica en operaciones de monto significativo: estados financieros y declaración de origen de fondos.
- Documentar el proceso: la debida diligencia que no queda registrada no tiene valor probatorio si alguna vez se necesita demostrar que se actuó correctamente.
- Mantener el monitoreo activo: no solo al momento de vincular al cliente, sino con revisiones periódicas, especialmente ante cambios societarios o variaciones importantes en el comportamiento de pago.
El enfoque de Trébol Jurídico: prevención y recuperación van de la mano
En Trébol Jurídico nos especializamos en recuperación estratégica de cartera empresarial. Una parte esencial de nuestra metodología es que todo deudor que ingresa a nuestro proceso de cobro pasa primero por un filtro SAGRILAFT — el Sistema de Autocontrol y Gestión del Riesgo Integral de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo.
Esto no es un trámite. Es una decisión deliberada que nos permite operar con transparencia, proteger a nuestros clientes y asegurarnos de que el proceso de cobro no genere riesgos adicionales para ninguna de las partes.
Casos como el de Lili Pink refuerzan por qué este paso es tan relevante. Una cartera bien gestionada desde el origen — con clientes verificados y procesos documentados — es una cartera mucho más fácil de recuperar cuando las circunstancias lo requieren.
En resumen
El entorno empresarial colombiano está evolucionando. Las autoridades están articulando sus esfuerzos de supervisión de una forma cada vez más coordinada, y eso tiene implicaciones reales para las áreas de crédito y cartera de cualquier empresa.
Conocer a sus clientes, documentar sus procesos y contar con aliados especializados no es una medida de crisis. Es una práctica de gestión responsable que protege el patrimonio de su empresa en el largo plazo.
¿Quiere saber cómo aplicar estos criterios en su proceso de cartera? En Trébol Jurídico le acompañamos.
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